cada retazo
de una risa extraviada
casi eterna.
Solía entender
en su delirio
que un bostezo cansado
es su presidio.
Solía preguntarse
por sus huellas
y el bucle que retorna
a cada instante.
Y, mientras enhebraba
los hilos
de su desgastada vida,
esperaba con método
en su silla
a que un aroma
de sal, de luz y de deseo
grabase hondos poemas
en todos los rincones de sus ojos.
de una risa extraviada
casi eterna.
Solía entender
en su delirio
que un bostezo cansado
es su presidio.
Solía preguntarse
por sus huellas
y el bucle que retorna
a cada instante.
Y, mientras enhebraba
los hilos
de su desgastada vida,
esperaba con método
en su silla
a que un aroma
de sal, de luz y de deseo
grabase hondos poemas
en todos los rincones de sus ojos.
Estrella del Mar Carrillo Blanco
MAYO DE 2012
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