UN ENCUENTRO
Él, trabajaba como
comercial en una empresa inmobiliaria.
Todas las mañanas corría a coger el autobús en la primera parada de la
terminal. Lo hacía presuroso, alegre, con la convicción de que la jornada le
iba a deparar algo extraordinario y de que, de algún modo y durante unas horas, olvidaría su soledad.
Ella, masajista de profesión, solía guardar la fila en la tercera
parada del bus. Mientras esquivaba los empujones de la gente que se agolpaba
para subir rápidamente, ella intentaba
coger la barra central con el fin de guardar el equilibrio.
Aquella mañana, la fortuna o el azar, hizo que los dos encontrasen
asiento el uno junto al otro. No se miraron pero un ligero aroma, un perfume
que recordaba la infancia, penetró por todos los sentidos de él. Cuando
llegaron a la población más cercana, ella, que había estado jugando con el
teléfono móvil durante todo el trayecto, hurgó en su bolso y se levantó
presurosa intentando alcanzar la puerta de salida. No se percató de que, tras
abandonar su butaca, un fino pañuelo de puntilla blanca había quedado caído
allí mismo. Cuando se bajó, él se abalanzó sobre el objeto como si alguien lo
fuese a robar. Una vez lo tuvo entre sus manos, lo acercó a su rostro y volvió
a percibir ese aroma a infancia, ese perfume cálido que tanto le había
impresionado.
Pasaron varios días, y ella no apareció por la parada del bus. Él
guardaba el pañuelo como si de un tesoro se tratase. Hasta que una mañana, y sin
que ya no esperase nada, la masajista ascendió por el transporte público y
volvió a sentarse junto a él. Esta vez la saludó y, con el pretexto de
devolverle la preciada prenda, se atrevió a preguntarle por su ausencia durante
aquellos días. Así, se enteró de que había estado enferma con una gripe que la
había sujetado a la cama, que tenía un hijo de 6 años y que estaba separada.
Él, embriagado, volvió a percibir el aroma de la infancia y, poco a
poco, sin que fuese capaz de decírselo a sí mismo sintió que, a partir de ese
momento, ya nunca más volvería a recordar su soledad.
Estrella del Mar Carrillo Blanco
10 de
Diciembre de 2016