Después de leer el
cuarto borrador del Anteproyecto de la L.O.M.C.E. (Ley Orgánica para la Mejora
de la Calidad de la Enseñanza), he recordado el caso del aquel granjero cuyas
gallinas daban huevos de oro.
Queriendo hacerse
rico con más rapidez, cebó a las gallinas hasta engordarlas con pienso
industrial y como, aún así, no llegaban a producir todo lo esperado tomó la
decisión: las abrió en canal para poder extraer los huevos que pensaba se
encontraban dentro. Obviamente, tras el descuartizamiento, el granjero pudo
observar que los huevos no estaban dentro de las gallinas y, en consecuencia,
había perdido la esperada fortuna.
Pues bien, la
educación es algo más que el engorde de nuestros alumnos en una larga serie de
asignaturas instrumentales (entiéndase: matemáticas, lengua y algunas ciencias)
como si de una cadena de montaje se
tratase. Es algo más que la castradora instrucción, a través de una ordenación
horaria, con visos de producción
industrial. Es algo más que la evaluación externa que se pretende, con
el fin de diferenciar entre los que pueden obtener un título académico y los
que no. Es algo más que la separación y marginación de aquellos alumnos, considerados ahora material de desecho,
que no
alcanzan resultados óptimos
porque sus talentos no se lo permiten.
Si esto no se
considera suficientemente convincente, pasemos a exponer las aportaciones y novedades que la L.O.M.C.E. nos ofrece hasta el momento:
1. La L.O.M.C.E. es un documento que prescinde
de todo diálogo social. Sus propuestas no han sido debatidas ni discutidas por
los agentes sociales representativos de la comunidad educativa.
2. De su exposición de motivos y de su
articulado se desprende una ideología mercantilista y conservadora.
3. Pone la educación al servicio de la
economía, potenciando las competencias
del mercado (vender lo mejor posible la fuerza del trabajo) sustituyendo la
educación de ciudadanos/as por la educación como fuerza productiva.
4. Se establecen itinerarios que separan a los
alumnos de forma muy temprana, con dos tipos de enseñanza bien diferenciadas:
enseñanzas aplicadas (orientadas a la Formación Profesional), y las enseñanzas
académicas (orientadas al Bachillerato y la Universidad) que se tornan cada vez
más divergentes y con escasa flexibilidad y retorno.
5. La Ley propone toda una serie de
evaluaciones externas e individualizadas (reválidas) que se convierten en
serios obstáculos para la obtención de títulos.
6. Las Universidades podrán determinar
criterios de admisión de alumnos, ya sea por nota final de Bachillerato,
materias y modalidad de las mismas, ya sea con pruebas específicas.
7. Con respecto a la Formación Profesional, la
superación de los diferentes ciclos requerirá de la evaluación positiva en
todos los módulos que la componen. El título de F.P. básico podrá obtener el de
Graduado en E.S.O. si realizan la reválida. El Técnico Superior puede acceder
al título de Bachillerato mediante evaluación final, y a Grado Universitario
previa superación de un proceso de admisión.
8. Es una Ley que no plantea soluciones ni
responde a las demandas actuales, ya que parte de una falta de diagnóstico
riguroso en donde participe toda la comunidad educativa. Se habla de potenciar
el talento de todos los/as alumnos/as pero no se crean condiciones para que los/as
alumnos/as puedan adquirir y desarrollar esos talentos.
9. Devalúa el trabajo en el aula tanto de
profesores como de alumnos y, aunque menciona constantemente que la evaluación
debe ser diferenciada y continua, la menosprecia, así como desconfía claramente
del profesorado al introducir evaluaciones externas.
10. Introduce la figura del “director gestor”
(como en la empresa privada), además de establecerse un sistema de
certificación previa para acceder al puesto de dirección.
11. Adelgaza la democracia, ya que restringe la
participación de padres y alumnos en el Consejo Escolar, siendo meramente
consultiva. Evalúa pero no aprueba, informa pero no decide.
12. Es una Ley confesional. Sustituye la
“Educación para la Ciudadanía” y refuerza la religión, recuperando el esquema
de la L.O.C.E. de Aznar (2002) y una reivindicación de la Conferencia
Episcopal.
Con todo ello, si
el granjero no obtiene los resultados que diferentes informes nos exigen para
estar en el ranking de los excelentes, abriremos a los/as alumnos/as en canal para ver si los
huevos están dentro.
MAYO DE 2013
ESTRELLA DEL MAR CARRILLO BLANCO