RELATO SUFÍ
Estrella del
Mar Carrillo Blanco
Cuentan que un día el profeta Muhammad, en su peregrinar, se topó con un hombre
que se afanaba en ahorcar a unos perros que le resultaban ya viejos e
inservibles. El hombre se dedicaba a la cría de estos animales para llevarlos
a las carreras y apostar sobre ellos. Cuando ya no le eran útiles y no
obtenía los beneficios deseados, les aplicaba una feroz y terrible muerte.
El profeta, recriminando semejante conducta, le recordó que ese tipo de actos
vulneraba la interpretación del Corán y que, para Alá, todos los seres
naturales gozaban de su mismo amor.
El hombre le respondió que se metiera en sus asuntos y continuase su camino.
Pero el profeta, desoyendo un tanto la recomendación, dibujó con su
bastón varias líneas en el suelo y se alejó musitando algunas Suras del
Libro Sagrado.
Pasado el tiempo, el hombre aquel enfermó y cayó en desgracia. No teniendo más
compañía que los perros que criaba, éstos le acabaron devorando al no tener
nada para comer.
El poeta Rumí señala que, tal y como indicó el profeta, el hombre ha de
cuidarse de todo lo que la naturaleza le ha concedido y que su alma, hermanada
con el Alma del Universo, ha de procurar la armonía entre todos los seres pues,
de lo contrario, aquellos actos cometidos contra natura recibirán en
correspondencia el más cruento de los castigos.
MAYO DE 2011
Me gusta mucho esta cita. Muchas gracias
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